• Agatha Lellis
  • 4 years ago

10 Señales graciosas indicando que estaba destinada a ser enfermera

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Cuando era una niña nunca pensé en ser enfermera. No fue hasta los veintitantos, después de una titulación en un campo que nada tiene que ver, que empecé a pensar en convertirme en profesional sanitario. Aquí tienes las pistas que me indicaron que mi destino era ser enfermera… ¿Cuáles fueron las tuyas?

10 Señales graciosas indicando que mi destino era ser enfermera

10. Tenía obsesión por los zapatos realmente cómodos y anatómicos.

9. Dada la opción, prefería ir con pijamas de cordones todo el día.

8. La sangre no me molesta. Tampoco la mierda o el vómito o las cosas que apestan. La flema sí, por lo que ser terapeuta respiratorio no entraba en mis planes.Cuando era una niña nunca pensé en ser enfermera.

7. Siempre me he levantado antes que el sol. ¿Por qué no aprovechar eso y conseguir un trabajo que me permitiera salir de casa a primera hora?

6. Los gérmenes no me molestan en absoluto.

5. Siempre se me ha dado bien traducir complejos términos técnicos a mi idioma sin hacer sentir idiota a la otra persona.

4. Sacar sangre y empezar un intravenoso fue realmente sensacional.

3. Mis padres me enseñaron a ser extremadamente paciente y al mismo tiempo me enseñaron a plantar cara a los matones.

2. No tengo que hacer pis con frecuencia. Soy como un camello, pero en la capacidad de la vejiga.

1. Nací con un tercer brazo y ojos en el cogote. Lo que hace que la gente me mire raro cuando voy por la calle es una ventaja en el mundo de la enfermería.