• Agatha Lellis
  • 4 years ago

5 Desafíos que solo tienen las enfermeras y sus compensaciones

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Como ya sabes existen desafíos únicos que forman parte de ser enfermera. Sin embargo, a pesar de las dificultades, estos desafíos también tienen cosas buenas. Aquí tienes cinco de ellos.

  1. La muerte mala. Ver morir a un paciente cuando no hay nada que puedas hacer por su dolor (o no lo suficiente) o ver a los familiares discutir sobre cómo un paciente debería morir, es terrible. Sin embargo, ver mejorar de manera considerable a un paciente con el paso del tiempo o incluso cuando solo has estado un par de días fuera, es fantástico. Lo mejor de todo es cuando vuelven a tu unidad andando (¡andando!) para daros las gracias por vuestro trabajo.
  2. El factor repugnancia. Por alguna razón, la gente que no forma parte del mundo de la enfermería piensa que la resistencia de las enfermeras a la repugnancia es constante. Para mí, por lo menos, acaba en el momento en que termino mi turno. Le digo a la gente que si quieren que les escuche describir sus forúnculos/lesiones/operaciones, tienen que pagarme al precio hora establecido.

Pero cuando estoy en el trabajo, puedo con lo que sea. Hay muy pocas cosas que puedan ponerme los pelos de punta. El hecho de que además a penas tenga sentido del olfato me da cierta ventaja frente a mis compañeros.

  1. El dolor. Me refiero a una combinación de dolor de pies, espalda, un particular chasquido de cutículas y el dolor de cabeza de la computadora. Al final del día, especialmente al final de un largo día, todo te duele.

Estos dolores van acompañados a menudo de un sentimiento de satisfacción. Te has asegurado de que todas las pruebas estén hechas a tiempo, todas las camas están cambiadas y arregladas, se han suministrado los medicamentos a cada paciente reacio, demente y los médicos, pacientes y familias están contentos. Esto no tiene precio.

  1. Haberlo visto todo. En ocasiones ciertas cosas te perseguirán en tus sueños, especialmente cuando tienes pacientes que te parten el corazón de una forma u otra.

Por otro lado, haberlo visto todo te ayuda a dar esperanza a la persona que tiene cualquier tipo de extraño diagnóstico, a poder decirles que has visto a mucha gente ponerse bien y que ellos también se van a poner bien. No desestimes el poder que tiene la experiencia positiva de otra persona.

  1. No tener ni idea. Es algo que pasa, incluso a las enfermeras más veteranas y con más experiencia. Si te empeñas en aprender cosas nuevas, algunas veces parecerá que no tienes ni idea e incluso puedes parecer tonta.

Pero puedes aprender nuevas habilidades. Estás en una profesión en la que esto es necesario. Y es excitante pensar que, sin importar el tiempo que lleves haciendo esto, siempre habrá nuevas cosas que puedes aprender.