¿Estás avergonzando a tus pacientes por su peso?

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No es ningún secreto que alrededor del mundo existen problemas de obesidad y perder peso es clave para mantener un estilo de vida saludable. Un nuevo estudio muestra que hacer que alguien se sienta mal por su peso no ayuda, y los médicos pueden ser parte del problema.

Dos nuevos estudios muestran que la práctica conocida como Fat-shaming basada en “avergonzar la gordura” puede llevar a la autoculpa y a evitar la atención médica. Aprende como no usar la carta de la culpa para que los pacientes con sobrepeso no se sientan atacados cuando entren al consultorio.

Analizando los datos sobre Fat-Shaming

Rebecca Puhl, subdirectora del Centro Rudd de Política Alimentaria y Obesidad de la Universidad de Connecticut, ha estado estudiando la obesidad durante las últimas dos décadas.

En un estudio, se encuestó a casi 14.000 miembros adultos de WW (antes conocidos como Weight Watchers) en seis países, incluidos Estados Unidos, Australia y gran parte de Europa, sobre sus experiencias con el estigma del peso entre mayo y julio de 2020. Más de la mitad de los participantes (55,6% – 61,3%) de todo el mundo dijeron que se habían sentido avergonzados por su peso.

Entre el 76,0% y el 87,8% dijeron haber experimentado el estigma del peso de parte de su familia, el 72,0% -80,9% indicaron que provenía de los compañeros de clase, el 62,6% -73,5% dijeron recibirlo de los médicos, el 54,1% -61,7% expusieron que venía desde los compañeros de trabajo y el 48,8% -66,2% señalaron haber sido estigmatizados por sus amigos.

Los miembros de la familia a menudo pueden ser una gran parte del problema. “Cuando hicimos preguntas abiertas sobre las experiencias de las personas con el estigma del peso por parte de los miembros de la familia, a menudo fueron críticas muy duras, bromas y burlas”, dijo Puhl.

Muchos participantes dijeron que se sentían más avergonzados durante la adolescencia, pero este estigma no termina con la edad.

“Aproximadamente entre el 22% y el 30% de las personas informaron que sus primeras experiencias de estigma de peso sucedieron a los 10 años, pero el estigma de peso de la familia persiste a lo largo del tiempo, hasta bien entrada la edad adulta”, agregó Puhl. “Eso realmente habla de la necesidad de abordar el entorno familiar, que a menudo se descuida en el contexto del estigma del peso. Necesitamos ayudar a las familias a participar en una comunicación más solidaria y menos estigmatizante con los miembros de su familia”.

¿Son los médicos responsables?

Puhl y sus colegas llaman a su otro estudio la primera “investigación multinacional de las asociaciones entre el estigma del peso y las experiencias de atención médica”. Utilizaron los mismos datos de la encuesta de WW para ver si los proveedores de atención médica están ayudando o perjudicando la situación.

Entre el 63% y el 74% de los encuestados se sintieron menospreciados debido a su peso cuando acudieron a un médico o proveedor de atención médica.

En todos los países, esto hizo que la persona se culpara a sí misma por su exceso de peso, lo que llevó a evitar la atención médica.

“Recibían chequeos con menos frecuencia con el médico, eran más propensos a ver que sus doctores los juzgaban negativamente sobre su peso y que su médico los respetaba menos y no escuchaba sus necesidades”, dijo Puhl sobre la relación médico-paciente.

Los peligros del estigma del peso

La investigación muestra que el estigma o la vergüenza, aunque sea poco, no funcionan. Algunos de los participantes apenas tenían sobrepeso, pero los resultados indican que las burlas leves pueden llevar a un aumento de peso en el futuro.

“Una percepción común es que un poco de vergüenza o estigma podría motivar a las personas a perder peso, pero eso no es lo que demuestra la investigación”, dijo Puhl. “De hecho, cuando las personas experimentan el estigma del peso, esto en realidad contribuye a conductas alimentarias poco saludables, una menor actividad física y un aumento de peso”.

Puhl y sus colegas notaron una relación sorprendente entre la culpa a sí mismos y comer en exceso. Cuanto más se culpa la persona por su condición, más peso ha ganado durante el último año.

Los autores argumentan que resaltar la responsabilidad individual es un error a medida que evoluciona nuestra comprensión de la obesidad. Puhl dice que las razones detrás del aumento de peso tienden a ser complejas y están fuera del control personal.

“Ciertamente hemos creado una sociedad que facilita la obesidad, con énfasis en la comida rápida, alimentos altamente procesados ​​y la falta de actividad física”, dijo Puhl. “Y estamos ignorando todas las demás piezas del rompecabezas, como la genética, el medio ambiente, la biología, la agricultura, los precios de los alimentos, las faltas alimentarias y la accesibilidad”.

“En cambio, persisten estas creencias sociales demasiado simplificadas e inexactas de que, si te esfuerzas lo suficiente, puedes tener el cuerpo que desees; esas son las afirmaciones que realmente alimentan el estigma social del peso”, agregó. “Básicamente, este tema trata sobre el respeto y la dignidad y el trato igualitario de las personas de diferentes tallas y pesos”.

Cambiar para mejor

Cuando se trata de disminuir la obesidad, Puhl dice que el cambio debe comenzar en casa. Fomenta las conversaciones amorosas sobre comportamientos saludables sin el estigma que a menudo conlleva hablar sobre la apariencia física de una persona.

“Nuestros estudios muestran que cuando los padres cambian la conversación hacia comportamientos saludables, eso tiende a ser mucho más efectivo”, dijo. “El enfoque no está en el número en la báscula, sino en toda la familia comiendo frutas y verduras, reemplazando los refrescos con agua y realizando actividad física diaria”.

Puhl también señala factores culturales que permitieron, en primer lugar, el fat-shaming. “En muchos lugares es legal discriminar a las personas por su peso. En Estados Unidos, solo si vives en el estado de Michigan, que aprobó una ley en la década de 1970, estás protegido contra la discriminación basada en el peso”.

Con Michigan siendo el único estado que prohíbe la discriminación laboral basada en el peso, muchas personas temen ser despedidas por su apariencia en el resto de los Estados Unidos y el mundo.

Ella argumenta que también se trata de cambiar la forma en que los proveedores y los médicos están capacitados para pensar sobre la obesidad, y esto comienza en la escuela de medicina. “Muchas escuelas tienen un plan de estudios de diversidad y debemos asegurarnos de que el peso sea parte de esa enseñanza de la diversidad. Necesitamos educar a los profesionales médicos desde el principio de la escuela de medicina, en lugar de esperar hasta que estén en la práctica clínica”, indicó.

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