Los Aspectos Más Difíciles de Ser Un Enfermero: Historias Reales de Enfermeros

Ya seas un hombre o una mujer, la enfermería es una carrera noble. Los enfermeros son el soporte que ayuda a las personas en sus momentos de mayor necesidad. Son fuentes de cuidado, asistencia, comodidad y compasión para los pacientes que están asustados, enfermos y, a veces, incluso irritables o enojados. Desafortunadamente, en ocasiones los enfermeros tienen dificultades y obstáculos adicionales que superar.

Así que, ¿cuáles son los aspectos más difíciles de ser un enfermero? Te mostraremos algunos de los desafíos que tendrás que superar al ser un hombre en la industria de la enfermería. Esta información viene acompañada de historias reales de enfermeros que enfrentaron desafíos adicionales debido a su género.

La Suposición de Homosexualidad

Es un hecho obvio y bien conocido que buena parte de los profesionales en el campo de la enfermería son mujeres. Incluso la mayoría de los medios que hacen referencia al contenido médico suelen representar el campo de la enfermería con íconos femeninos; los que mencionan a los enfermeros tienden a mostrarlos bajo cierto estereotipo. De alguna forma, se ha convertido en una suposición común que los hombres que trabajan en este campo son homosexuales o, al menos, heterosexuales muy afeminados con una sexualidad dudosa. Para un enfermero soltero y heterosexual, este es un alarmante estereotipo con el que lidiar.

Este es un problema que frustra a la mayoría de los enfermeros que vas a conocer. Por supuesto, aunque existen hombres homosexuales que son enfermeros, también hay hombres heterosexuales en enfermería. Hay hombres afeminados que son enfermeros, y también hay enfermeros musculosos y tatuados a los que les encantan las mujeres. Nuestra cultura realmente se ha tomado en serio este estereotipo.

Como personas que valoran las diferencias, deberíamos estar haciendo más para apoyar y dar la bienvenida a los hombres en este campo, ya que se unen con sus propias fortalezas e ideas innatamente valiosas. El enfermero Jake habla sobre esto en su reciente artículo en Scrubs.

La Suposición de Fuerza

Otra batalla diaria que es sin duda uno de los aspectos más difíciles de ser un enfermero es la suposición de que, como somos hombres, somos más fuertes que nuestras compañeras de trabajo. Aunque a menudo esto es una suposición real, no es cierto el 100% de las veces. Sin embargo, es degradante el 100 por ciento del tiempo. Por otra parte, los enfermeros a menudo se ven obligados a ocuparse del levantamiento de objetos pesados debido a la presunta fuerza.

Como enfermero, te encontrarás empujando una camilla, moviendo cajas pesadas o teniendo que levantar mucho peso simplemente porque eres un hombre. Si bien esto puede ser una parte habitual del trabajo, no es raro que las enfermeras les dejen estas tareas de tipo “trabajo pesado/manual” a los enfermeros con quienes  trabajan. En realidad, hay muchos hombres a los que no les importa ayudar a las mujeres cuando se trata de este tipo de labor, pero la opinión general es que nos incomoda ser utilizados constantemente más como obreros que como enfermeros – lo que es comprensible.

Durante una entrevista reciente, Mark Reuben, BSN, ER, expresó: “Mi primer trabajo en el campo de la enfermería fue como enfermero nocturno en la sala de emergencias. Habían noches en las que estuvimos muy ocupados y noches en las que se podía escuchar el canto de los grillos. Siempre me pareció que a mis supervisoras les gustaba asignarme todas las labores que requerían trabajo físico. En lugar de enviar a dos enfermeras para que trasladaran a un paciente con una maquinaria de elevación – nos enviaban a una enfermera y a mí para hacerlo manualmente – lo que por supuesto significaba que yo soportaba la mayor parte del peso. Ciertamente no me molesta hacer uso de mi fuerza para ayudar – pero no soy una mula de carga y no debería arriesgarme a lastimarme solo porque era el único hombre. Fue bastante frustrante”.

El Cuestionamiento del Profesionalismo

Otro desafío que los enfermeros enfrentan a diario es que sus pacientes cuestionen su profesionalidad – especialmente las mujeres. La triste realidad es que los pacientes esperan que sus enfermeras sean sólo mujeres. Entonces, cuando tu – un enfermero – entras por la puerta, con frecuencia te tienen menos respeto antes de siquiera darte una oportunidad. Este concepto, aunque es descabellado, es bastante común y con frecuencia ocasiona a los enfermeros una gran variedad de problemas más serios en el trabajo.

Por ejemplo, encontrarás pacientes que rechazarán tu atención simplemente porque eres un hombre; especialmente en situaciones donde existe algún nivel de contacto físico o desnudez. Los hombres en esta profesión a menudo son víctimas de acusaciones falsas y sus motivaciones, su manera de actuar y su profesionalismo son puestos en duda. Este tipo de situaciones son desafortunadas y pueden provocar que las personas pierdan sus trabajos y se dañe su reputación.

Toma en cuenta la historia de James M Early, un ER de Maine – él nos relata, “Recuerdo haber sido un enfermero nuevo y joven en mi hospital local en Bangor. Una de mis primeras pacientes en el trabajo era una anciana que había venido quejándose de incomodidad vaginal. Realicé el examen y determiné que solo tenía un poco de piel desgarrada debido a la sequedad. Le pedí al médico que recetara lo que necesitaba. Pensé que todo había salido bien. Ella no había dicho nada que me hiciera pensar que había un problema – sin embargo, le dijo a mi supervisor que yo no era profesional y que la había violado. Afortunadamente había una enfermera conmigo en la habitación que podía confirmar mi inocencia – pero si ella no hubiera estado allí, mi historia podría no haber terminado tan bien. Realicé todo siguiendo las reglas, pero eso es parte de las desventajas de ser enfermero. Si no hay testigos y alguien dice que hiciste algo, la mayoría de las personas lo creerán, sea cierto o no. Es bastante abrumador tener que preocuparse siempre por algo como eso”.

Como puedes ver, las historias de enfermeros realmente resaltan el hecho de que enfrentan más dificultades y desafíos de los que consideran las personas. Ser enfermera es lo suficientemente difícil sin tener que añadirle cargas simplemente por tu género. Desafortunadamente, esta industria funciona de esa forma.

La enfermería no es solo un cargo de mujer. Eres tan competente, compasivo y profesional como tus compañeras de trabajo. Mereces el mismo trato y respeto que tus compañeras de trabajo. Tú, al igual que tus compañeras de trabajo, pasaste por mucha educación para llegar a donde estás hoy. Mereces coexistir con enfermeras.