7 Mejores Chistes Internos De Enfermería

7 Best Inside Jokes of a Nurse

Con la presión que caracteriza la enfermería, es natural desarrollar un sentido del humor particular para ayudarte a sobrellevar el día. Las bromas intercambiadas entre las enfermeras pueden parecer inapropiadas para otros y, en algunos casos, totalmente morbosas. Al final del día, lo único que intenta hacer una enfermera es mejorar su estado de ánimo cuando la situación es demasiado para ser soportada por una persona normal.

Los chistes intercambiados entre enfermeras son personales y solo se entienden y son divertidos para otros que saben exactamente cuál es su origen:

Las amistades que surgen entre enfermeras son un tipo completamente diferente de amor. El tipo de amor de “voy a mantener sus nalgas sus nalgas separadas mientras tú lo limpias”.

Cuando trabajas hombro con hombro con otras personas en situaciones extremas haciendo cosas extraordinarias, es natural intentar romper el hielo haciendo bromas que otras personas simplemente no comprendan. Ser capaz de bromear con tus compañeros mientras trabajas en las rondas te ayuda a construir una sensación de seguridad y confianza. Las enfermeras suelen confiar bastante entre ellas, y al crear amistades con tus colegas mediante la risa, haces que cada guardia sea más fácil de soportar.

La mejor medicina no es la risa… ¡es Tylenol!

Un pequeño chiste sobre las necesidades de los pacientes puede hacer que una enfermera que esté pasando un mal rato sonría. Solo una enfermera comprende cómo una pequeña píldora puede calmar el malestar y ayudar a tener una guardia un poco más tranquila.

Todo sangrado se detiene… en algún momento.

Esto puede parecer un poco morboso para el mundo no médico, pero es una cruda realidad para las enfermeras. En la mayoría de los casos, el sangrado se detiene y el paciente se recupera, pero a veces no tienen esa posibilidad. Con este sutil chiste, una enfermera reconoce el hecho de que, a pesar de sus mayores esfuerzos, al final el destino de un paciente está fuera de sus manos.

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Recuerda, ¡soy yo quien elige el tamaño del catéter que necesitas!

Los doctores pueden ser idolatrados por sus amplios conocimientos y habilidades, pero las enfermeras saben que son ellas quienes realmente se encargan de la comodidad y cuidado de los pacientes. Si bien las buenas enfermeras no usarán ese poder para infligir dolor a propósito, es agradable saber que con un paciente grosero, podrías hacerlo si quisieras. Pero por favor, no lo hagas. Simplemente pon tu hermosa sonrisa ante esos pacientes difíciles y sigue trabajando.

Entonces eres alérgico al Vicodin, Morfina y Norco… Déjame adivinar, el único analgésico que puedo suministrarte es Dilaudid.

Algunas enfermeras conocen muy bien el esfuerzo de lidiar con adictos que buscan medicamentos para el dolor. Las nuevas enfermeras pueden caer en el truco de los dolores inexplicables que solo se calman con cierto tipo de medicación, pero la enfermera experimentada reconoce las señales e inmediatamente envía al buscador de drogas a otro lado con un gran pinchazo de sarcasmo.

El problema no es que la obesidad corra por su familia, ¡el problema es que ninguno de sus familiares corre!

Otra dura realidad que las enfermeras deben reservar para sí mismas. No todos los problemas del paciente son el resultado de accidentes, genes o mala suerte. Algunos pacientes son responsables de sus problemas, un hecho sobre el que las enfermeras solo pueden bromear cuando nadie más está escuchando.

¿Código marrón? Para eso está mi estudiante de enfermería.

Toda enfermera tuvo que afrontar trabajos duros mientras avanzaba en el estudio práctico de enfermería. Ahora es tu turno de sentarte y tomar tu café con leche mientras tu estudiante de enfermería se encarga de ese problema no demasiado agradable que tiene el paciente al final del pasillo.

Estas pequeñas dosis de humor inyectadas a lo largo de la jornada laboral resultan terapéuticas para las enfermeras, lo que ayuda a aliviar el estrés que conlleva trabajar en un entorno médico. No tengas miedo de mostrar tu propio sentido del humor mientras trabajas, manteniendo las bromas estrictamente entre tus compañeras enfermeras.