10 Tácticas Probadas Por Enfermeras Para Calmar Al Paciente Antes De Una Inyección

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Desde el más pequeño de los pacientes pediátricos hasta los adultos con todas las de la ley, nunca sabemos cómo un nuevo paciente va a reaccionar ante el mal necesario que es la inyección. Para algunos, es una mínima molestia del día. Para otros, solo remangarse es un verdadero acto de valentía—y aquí, como sabes, es cuando llega el momento aplicar una perspectiva más creativa.

¿Buscas una nueva estrategia para hacer más fáciles las inyecciones? ¡Has venido al lugar correcto! A continuación, un tesoro oculto con tácticas probadas y verificadas por tus colegas enfermeras, cortesía de nuestra página de Facebook Scrubs Mag, para inyecciones rápidas y (en su mayoría) indoloras:

  1. “Después de explicarles lo que voy a hacer, generalmente los involucro en algún tipo de conversación. Por lo general, se sorprenden cuando todo termina. ¡La distracción es una gran aliada para una enfermera!” —Chelle
  2. “Les digo a los pacientes que se acuesten boca abajo y apunten hacia adentro con los dedos de los pies. Esto les dificulta apretar los músculos de los glúteos. Cuento hasta tres y luego pincho. ¡El paciente está tan ocupado concentrándose en apuntar con los dedos de sus pies que nunca siente el pinchazo!” —Roslyn 
  3. “Con los pacientes pequeños, no me esfuerzo demasiado. No es gran cosa, no tengo una larga explicación, solo una cesta de calcomanías de la que elegir. O les hago una pregunta abierta (sobre una mascota, planes para disfraces de halloween, etc.). Para los chicos mayores/adolescentes, es la misma frase literal de cada vez: “Lo que hace que un disparo duela es si tus músculos están tensos, así que empuja suavemente tu hombro hacia abajo, NO PUEDES tensar tu músculo”. Entonces le digo “respira profundo y sopla como si estuvieras apagando una vela”, y lo inyecto durante su exhalación. Funciona (casi) todo el tiempo”. —Aja
  4. “Uso el humor y lo hago muy rápido para que ni siquiera sepan lo que pasó. Mientras más tiempo esperes hablando, mayor será la anticipación. Pincha, sácala y no tardes. Duele, pero solo por un segundo”. —Mis Lee
  5. “Les pido que miren a la derecha y tosan”. —Diane
  6. “Tengo a mis chicos repitiendo algo que les digo mientras los inyecto. Últimamente, les pedí que dijeran: “Mi enfermera huele a arcoíris”. Algunos me preguntaron después: “Espere, ¿cómo huele el arco iris?” Mi respuesta es: “No tengo idea, pero tu inyección ya está hecha”. —Carrie
  7. “Solo hablo mientras me preparo y empiezo a contar hasta tres. Inyecto en dos… entonces me incorporo, la mayoría se sorprende de que ya está hecho”. —Erika
  8. “Para niños: “Respira hondo como si fueras al fondo del océano”. Y luego (mientras aplico la inyección), “Ahora—sopla, sopla, sopla… listo” O “Vamos todos a contar hasta cinco en voz alta”. Asegúrate de terminar antes de legar a cinco… de esa forma, no duró tanto como pensaron que sería”. —Rebecca
  9. “He trabajado en psicología durante cuatro años y siempre tengo a alguien que me acompaña (generalmente lo necesitas). Le pido al paciente que mire al resto del personal y comenzamos a cantar la canción que le guste. Si el paciente está de buen humor y es apropiado, también he dicho: “¡Tú eliges, yo la pongo!” Por lo general eso baja un poco la tensión”. —Jeni
  10. “Coloco mi muñeca de tal forma que esté cerca de donde voy a colocar la inyección. Luego, doblo mi muñeca para dar el pinchazo—de esa manera, no pincho tan fuerte. También coloco la inyección en durante alguna frase”. —Helen

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