¿Cuál es la especialidad más dura de enfermería?

Gabriel Blaj | Veer

Nadie ha dicho que la enfermería sea fácil (por lo menos, ninguna enfermera ha dicho algo tan absurdo). Algunos turnos son como diez asaltos con Apollo Creed — sabemos que a menudo el trabajo resulta tan desafiante como gratificante. Pero ¿has ido más allá? ¿Has escogido una especialidad con fama de ser extradura?

Hemos pedido a nuestros lectores que nos cuenten cuales son las especialidades que consideran más duras. Como puedes imaginar ¡hemos obtenido un montón de respuestas diferentes! Aquí hay solo algunas de las especialidades mencionadas por nuestros lectores — junto con un poco de explicación sobre lo que hace que estos trabajos de enfermería sean tan difíciles.

Oncología
No es de extrañar que esta especialidad esté en las primeras posiciones de la lista. Tratar con pacientes que tiene pocas posibilidades de sobrevivir puede pasarte factura. La enfermera oncológica Amie Habdas dice lo siguiente: “No creo que pueda juzgar qué especialidad es la más dura, pero sé que todas las enfermeras con las que trabajo necesitan apoyarse unas en otras porque el cáncer y sus cuidados son muy complejos. Me convertí en enfermera para ayudar a la gente y, algunas veces, llega un punto en el que no puedes hacer nada más. Eso es lo más duro. El paciente de 26 años que te dice, ‘No quiero morir. Quiero ver crecer a mi hijo.’ La señora de 90 años que te dice, ‘No quiero abandonar a mi marido — hemos estado casados durante 72 años.”

Suzi Marquardt señala que trabajar en un campo que evoluciona rápidamente también supone un reto para las enfermeras desde el punto de vista de la preparación: “Los tratamientos cambian continuamente y la investigación es continua por lo que nunca lo sabes todo. Pero hay muchísimas cosas que es absolutamente obligatorio conocer…y esas cosas cambian continuamente.”

Cuidado de enfermos terminales
Esta es otra de las especialidades que era de esperar que la gente encontrara especialmente difícil. Los cuidados paliativos de los pacientes que están muriendo sacan tus reservas más profundas de compasión un día tras otro. Heather Staggs describe los muchos papeles que la enfermera de cuidados paliativos debe interpretar: “Ves la última fase de la enfermedad y la brutalidad de algunas muertes. Eres una trabajadora social y una enfermera, todo en uno. Tu trabajo consiste en cuidar de tus pacientes, sus familias y sus amigos. Ves desesperanza constantemente. Es imposible no llevarte todo eso a casa. No cambiaria mi trabajo por nada.”

Médico-quirúrgica
Esta especialidad recibió más votos que la mayoría. Algunos profesionales médicos ni siquiera lo consideran una especialidad — ignorando el hecho de que se necesita un alto nivel de habilidad para ser capaz de desempeñar esa carga de trabajo. Darla Hagemeister Gish señala que la especialidad médico-quirúrgica requiere “unos amplios conocimientos y un buen ojo clínico para detectar síntomas imperceptibles que podrían poner en peligro la vida del paciente.” Amber Wessem dice que raramente se sienta,  a menos que sea para hacer registros en el historial, y describe su trabajo como extremadamente desafiante tanto física como mentalmente. Ashley Haas dice que trata de seis a ocho pacientes durante las 12 horas del turno. “Tienes todos los sistemas corporales y todos los niveles de gravedad.  Cada turno es arriesgado porque nunca sabes qué clase de pacientes te van a tocar y qué personalidades y problemas de seguridad/enfermedad te vas a encontrar.”

Atención geriátrica
Las enfermeras que cuidan de los ancianos hablan de los pacientes con demencia y Alzheimer como los casos más desgarradores a los que deben enfrentarse. Jennifer Stillings trabaja en una residencia geriátrica y describe a sus pacientes de esta forma: “desorientados, confundidos, perseverantes, dispersos, incontinentes, adultos vulnerables altamente discapacitados que están en la última etapa de su vida, tienen pocos recursos y es difícil ayudarles con algo que tiene tratamiento pero no curación.” Kristina Barlett señala que muchos pacientes geriátricos son abandonados en las residencias y la familia se olvida de ellos.

Urgencias
Cuando eres enfermera de urgencias las cosas no son nunca aburridas. Tami Hamill describe un turno normal de la siguiente manera: “¡Urgencias es definitivamente salvaje y una locura! Un minuto estás trayendo un bebé al mundo, en un código al siguiente, cinco segundos después estás lidiando con un politraumatismo. Todo esto acompañado de gente gritándote porque llevan allí más tiempo que la víctima de apuñalamiento, preguntado ‘¿dónde están mis medicamentos para el dolor?’ y el paciente mental que está convencido que intentas matarle y que debe actuar antes de que tú lo hagas.”

Psiquiatría
Esta especialidad es espacialmente dura cuando se trata de niños. Sara Guzowski habla de la psicología/comportamiento pediátrico: “No siempre hay una píldora o una respuesta fácil. Siempre estás curando heridas que no se ven y dando de alta a muchos niños para que vayan a entornos no deseables. Sin embargo, ¡amo a esos niños! Me enseñan cosas sobre mí misma y a ser mejor persona cada día.”

Enfermería en centros penitenciarios
Aquí tienes una especialidad que hace que las enfermeras se preocupen por algo completamente diferente. Andrea Cunningham nos cuenta que es muy difícil equilibrar la empatía de la enfermería con el distanciamiento emocional y la cautela necesaria cuando estás trabajando con criminales. Darlene Johnson señala que también hay un cierto peligro físico: “Todo es un arma en potencia. Tienes que tenerlo en cuenta todo.”

Atención domiciliaria
Trabajar fuera del entorno hospitalario no significa inmediatamente libertad y trabajo ligero para las enfermeras. Mary Becker Colo explica: “La atención domiciliaria — tanto geriátrica como pediátrica — resulta muy desafiante. No estás en un entorno controlado. Hay casas donde la gente dispone de millones y otras que se caen a trozos mientras atiendes a tu paciente. Alguna gente no tiene aire acondicionado y están viviendo en Florida. Algunos tienen muchos animales, pero a penas pueden cuidar de sí mismos y debes hacer lo que yo llamo el ‘baile de las pulgas’ cuando te vas. Algunos pacientes te parten el corazón, otros te inspiran. Todos los pacientes necesitan tu ayuda, incluso si no la quieren. Duro, sí. Pero increíblemente gratificante.”

¿Cuáles son algunos otros duros desafíos a los que te enfrentas como enfermera? Dínoslo en la sección de comentarios.