Las 10 razones principales por las que sabes que te dedicas a la enfermería

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Image: Peter Dazeley/Photodisc/Getty Images

1. Te lavas las manos antes de ir al baño.

¿No es la microbiología algo maravilloso? Mi clase de microbiología me dejó absolutamente aterrorizada. Después de esa clase, he visto de otra forma los baños públicos, los restaurantes o los bufetes de ensalada. Algunas de las cosas que veo relacionadas con la “limpieza” de la sociedad, me dejan sin palabras. Si supieran lo que realmente están tocando.

2. Eres capaz de identificar diferentes tipos de diarrea por su olor.

¿Puedes decir C-diff? Y, siguiendo con eso, también puedes distinguir diferentes trastornos o infecciones simplemente por el olor. ¿Has olido un sangrado gastrointestinal? ¿Qué me dices de los pseudomonas?

3. Compruebas el identificador de llamada en tu día libre  por si es alguien del hospital intenta localizarte para que vayas a trabajar.

Mientes si dices que nunca has hecho esto.

4. Hablar sobre fluidos corporales cuando tienes delante una comida gourmet te parece de lo más normal.

Estoy casado con una enfermera y hablamos con total libertar durante nuestras conversaciones. Tenemos que ‘vigilarnos’—o nos tiene que decir que ‘vigilemos’ nuestras temas de conversación cuando tenemos comidas familiares. No es agradable.

5. Cada vez que alguien te pide un bolígrafo llevas al menos 4 encima.

Enfermeros y sus bolígrafos. Conoces muy bien tus reservas y proteges tus bolígrafos ‘buenos’ o tu bolígrafo ‘preferido’ como si fueran tu estetoscopio. Sé que he regañado a unas cuantas secretarias, médicos y compañeras por tener la mano larga.

 6. Tu vejiga puede expandirse hasta llegar a ser como el depósito de agua de Winnebago.

¿Hacer pis? ¿Qué es eso? ¿Una pausa para ir al baño? ¿Qué es eso?

7. Te pillas mirando las venas de otros clientes cuando estás en la cola del supermercado.

Esto quizá solo puede aplicarse a los que nos dedicamos a los cuidados intensivos —pero tú también eres consciente de que lo haces. Si ves a alguien con una venas que parecen mangueras, solo puedes pensar en ‘TÍO- podría meter una 16 ahí’. ¡Además es rara la ocasión en que tienes que empezar un IV en ALGUIEN que no esté en sus 90 y deshidratado!

8. Tu dedo se ha metido en sitios que no creías posibles.

Sea a propósito o por accidente, a veces deseamos que no tuviéramos este rasgo.

9. Piensas que la cafeína debería estar disponible en formato intravenoso.

Oh – atrevámonos a soñar.

10. Has usado la palabra ‘razón’, la frase ‘tal como demuestra’ o citado un diagnóstico de enfermería los días de cada día.

¡Yo que pensaba que  dejaría de hacerlo un par de años después de salir de la escuela de enfermería! No. Todavía lo hago.