Guardar las apariencias: la verdad sobre las expresiones faciales de una enfermera

Si hay algo que podemos decir de un hospital es que es impredecible y las enfermeras saben perfectamente que el estado de ánimo puede pasar de “genial” a “HORROROSO” en cualquier momento. Esa es una de las razones por las que has perfeccionado tu cara de póker y la utilizas a menudo.
Pero, ¿qué pasaría si pudieras llevar el corazón (o la impaciencia… o el agotamiento…) en la mano? Y estamos hablando de hacerlo durante todo el día. ¿Cómo sería eso?

Basándonos en nuestras suposiciones de más abajo, puede que la cara de póker sea después de todo lo mejor.

Cuando tienes que decirle “hola” al residente sabelotodo de camino a tu puesto de trabajo:

Cuando la nueva enfermera te pregunta a qué hora se come…

… y después te pregunta si hay alguien que salga antes de hora:

Cuando el hermano de tu paciente está de muy buen ver:

Cuando el chico de la habitación nº 3 intenta explicarte qué estaba haciendo con el arpón que tiene clavado en el muslo:

Cuando una visita intenta despertar a tu paciente dormido:

Cuando tú y tu mejor amiga os dais cuenta de que tenéis el mismo día libre:

Pero, poco después os llaman para acudir a un código marrón:

Cuando te interrumpen mientras estás consolando a un familiar compungido:

Cuando tu paciente favorito sabe qué decir para halagarte:

Cuando le intentas explicar a una visita por qué no puede fumar en la sala de espera:

Cuando tu intuición de enfermera se lleva por delante un falso diagnóstico:

Cuando ves algo nauseabundo y necesitas hacer una pausa…

… o te esfuerzas por no reír ante una situación de lo más absurda:

Cuando sueñas con dormir.

O con comida.

O con comida y dormir:

Cuando la enfermera novata de la que eres mentora finalmente hace una extracción de sangre perfecta:

Cuando tienes que explicar a un paciente (por séptima vez) que WebMD no es más fiable que tú:

Cuando finalmente llegas a casa y es un momento bastante dramático porque llevas sin ver a tu pareja desde hace cuatro días…

… y sabes que deberías cenar, pero estás tan cansada:

En ese momento piensas en todo lo que has conseguido hoy y finalmente te sientes increíble: