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¿Por qué se desperdician tantas vacunas de COVID-19?

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La vacuna COVID-19 ha sido descrita como “oro líquido”, entonces, ¿por qué hay tantas siendo desperdiciadas?

No está exactamente claro cuántas dosis se desperdiciarán, pero los problemas de programación, los estrictos requisitos de almacenamiento y los obstáculos reglamentarios dificultan que las personas reciban la inyección antes de que expiren. En un caso, el Departamento de Salud de Ohio en Estados Unidos tuvo que suspender a un proveedor después de que 900 dosis del medicamento no llegaron a tiempo a los residentes del asilo de ancianos.

Para algunos proveedores, se convierte en una carrera contrarreloj una vez que abren el congelador.

Temperaturas ultra frías

Tanto las vacunas de Moderna como la de Pfizer deben mantenerse bajo cero para que el medicamento siga siendo efectivo. La de Pfizer puede ser particularmente difícil de distribuir y administrar. El congelador solo se puede abrir dos veces antes de que los medicamentos comiencen a caducar, por lo que el tiempo es vital.

Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins, señaló durante una entrevista con NPR: “Había nerviosismo entre la gente, si no podían vacunar a todos durante ese día y tenían sobras, no sabían qué hacer con esas dosis”.

Para evitar el deterioro, las instalaciones necesitan que todo salga bien. Eso significa que las personas lleguen a sus citas a tiempo antes de que los medicamentos se calienten demasiado. Incluso el retraso más pequeño podría hacer que algunas muestras fuesen ineficaces.

La directora ejecutiva de la Asociación de Hospitales del Estado de Washington, Cassie Sauer, dice que generalmente son solo unas pocas muestras a la vez, pero todo ese desperdicio comienza a acumularse con el tiempo. “Si estás usando 500, 700 dosis al día, y terminas con tres sobrantes es aceptable, realmente nos gustaría que no hubiera ninguna, pero esa es una proporción difícil de alcanzar”, dijo el mes pasado.

Asuntos reglamentarios

Cuando se administró la vacuna por primera vez, se pidió a las entidades que reservaran las vacunas para los trabajadores de la salud y los residentes de hogares de ancianos. Desde entonces, algunos lugares han expandido la población elegible, lo que brinda a más personas la oportunidad de vacunarse. Si los proveedores no siguen estas pautas, podrían enfrentar una multa, perder sus licencias o incluso enfrentar cargos criminales.

En Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo amenazó con imponer fuertes multas y sanciones penales a cualquiera que fuera sorprendido repartiendo la vacuna fuera de estas pautas.

Estas normas estaban destinadas a garantizar que las personas prioritarias y de alto riesgo pudieran recibir una vacuna, pero es posible que el plan haya fracasado.

“Si la gente se apega dogmáticamente a estos grupos prioritarios … creo que ese es el enfoque equivocado”, señaló Adalja.

Es posible que los proveedores no tengan más remedio que tirar las vacunas a la basura si no se les permite vacunar a alguien fuera de la población elegible.

Adalja dice que es común que las personas pierdan sus citas. Las personas mayores pueden tener problemas para conseguir transporte. Las largas filas y los viajes también pueden resultar prohibitivos para algunas personas. Es por eso que muchas clínicas e instalaciones tienen citas de doble reserva, por lo que siempre hay alguien allí para recibir una inyección.

Cambiar para mejor

A medida que avanzamos en el proceso de vacunación, los proveedores encuentran formas de eludir estos problemas.

Desde entonces, se han suavizado las restricciones para que los proveedores no tengan que preocuparse por perder sus trabajos si tienen que vacunar a alguien que técnicamente no es elegible.

“Realmente se están volviendo flexibles y están tratando de estirar el suministro lo mejor que pueden y evitar cualquier tipo de desperdicio, porque una vacuna en un brazo siempre será mejor que una vacuna en un bote de basura”, explicó Adalja.

También hemos visto el aumento de lo que se conoce como “carroñeros de vacunas”: personas que esperan en clínicas e instalaciones con la esperanza de que alguien no se presente para recibir la vacuna.

Adalja dice: “En realidad, están ayudando a evitar el desperdicio porque están listos para recibirlas”.

En otros lugares, los proveedores están organizando clínicas móviles de vacunas que irán de puerta en puerta vacunando a las personas elegibles que pueden tener problemas para llegar a la clínica en persona.

Estos problemas pueden resolverse por sí mismos a medida que más personas sean elegibles para la vacuna. Sin embargo, es posible que algunos deban esperar si alguien no se presenta a su cita. Además de eso, muchas personas también tendrán un trabajo diario, lo que podría hacer que la programación sea un problema en algunas áreas.

Si un centro cancela la cita en el último minuto, el exceso de programación podría ser el culpable, así que debes tratar de ser paciente mientras los proveedores continúan trabajando por una de las campañas de salud pública más grandes de la historia.

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