10 cosas de las que puedes deshacerte al terminar la escuela de enfermería

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“Ceremonia Solemne” — ¡la escuela ha terminado! Con un poco de suerte, conservarás algunas buenas memorias de tu paso por la escuela de enfermería. Pero seguramente te alegrarás de poder decir definitivamente adiós a alguno de los objetos de la siguiente lista.

 10 cosas de las que puedes deshacerte una vez acabes la escuela de enfermería

1. Uniforme
Cuando preguntamos a nuestros lectores cual era el objeto que les encantaría tirar una vez terminada la escuela de enfermería, el uniforme era el ganador, con diferencia. Uniformes blancos, uniformes azules, uniformes color pastel, estúpidos delantales, gorros de idiota, toscos zapatos blancos — cualquier cosa que los estudiantes llevaban por obligación, no querían ni verla después de graduarse. Algunos de ellos confesaron haber participado en ceremonias purificadoras donde se quemaban los uniformes para decir adiós a sus días como estudiantes de enfermería. Ahora, ha llegado el momento de ir a comprar uniformes modernos de colores vivos y estampados vistosos (si el código de vestuario de tu empleador lo permite).

2. Planes de cuidados
Sí, como enfermera diplomada seguramente seguirás utilizándolos a diario. Pero hay una diferencia ENORME entre utilizar planes de cuidados creados por otra persona (o modificar un poco una plantilla para ajustarla a un paciente) y la laboriosa tarea de hacer docenas y docenas de ellos desde cero. Este era uno de los deberes más odiados de la escuela de enfermería.

3. Libros
Cuando los estudiantes de enfermería se gradúan, empiezan a perder sus libros como los árboles pierden sus hojas en otoño. Quieren aligerar la carga de libros voluminosos, libros de bolsillo de referencia, materiales de estudio y todo lo que esté relacionado con empollar para los exámenes. Alguno de estos libros aún puede resultar útil si decides realizar estudios más avanzados, pero la mayoría están listos para jubilarse.

4. Bolso de mano
Junto con el adiós a los libros, los estudiantes de enfermería se deshacen también de su gastado bolso de mano. Ya no volverá a colgar de la espalda, haciendo que camines como Quasimodo. Ha llegado el momento de escoger un nuevo bolso moderno para ir a trabajar — ¡quizá alguno que tenga tu nombre y tu título recién estrenado de DUE!

5. Tarjetas médicas
Esta es la segunda tarea más odiada que las enfermeras dicen no echarán de menos. Es como entrenar con tarjetas de vocabulario, solo que tienes que hacértelas tu misma. Algunas escuelas incluso te las hacen escribir a mano — ¡no hay plantillas para ti!

6. Valores de laboratorio
¿Por qué es necesario memorizar esto cuando los valores del laboratorio estarán siempre impresos en el informe del paciente? Además, ¿qué pasa si acabas trabajando en un hospital donde los valores del laboratorio son diferentes de esos que has aprendido? Esta es una de las tareas que los estudiantes de enfermería consideran inútiles cuando empiezan a trabajar en un hospital de verdad. Es mucho más fácil utilizar las herramientas con las que cuenta el sistema. Lo mismo ocurre con los cálculos de las dosis. Aparentemente, muchas enfermeras dejan esto en manos de la farmacia “ya que es su trabajo”. O utilizan una aplicación en su smartphone para hacer una doble comprobación. Los días en que se hacían los cálculos a mano parecen tan lejanos y borrosos…

7. Insignia de estudiante y el título
Tener una insignia que proclama a los cuatro vientos que eres un simple estudiante de enfermería es como llevar una “L” en el coche. Cuando te gradúas quieres respeto y ¡caramba te lo has ganado! Se ha acabado el título de estudiante de enfermería — ¡ahora eres todo un profesional!

8. Malos instructores
Todo estudiante de enfermería puede contar historias escalofriantes sobre algún instructor que convirtió sus días de estudiante en un infierno. Mientras que la mayoría de instructores son desde mediocres a excelentes, solo hace falta una manzana podrida para fastidiarte tu experiencia educativa. Es un gran alivio cuando recibes las últimas notas y ese sádico deja de tener poder sobre tu futuro.

9. Kilos extra
¿De dónde han salido esos 5 o 10 kilos adicionales de tejido adiposo? Si el duro trabajo intelectual quemara las mismas calorías que el ejercicio físico, te habrías graduado de la escuela de enfermería con el cuerpo de un corredor de maratones. Tristemente, todo ese entrenamiento mental te produce antojos, sin mantenerte en forma y delgada. ¡Quizá pasarte todo el día de pie en tu trabajo como enfermera fundirá el exceso de peso!

10. Estrés (?)
Sea por un examen importante o por cada uno de los deberes, un gran porcentaje de estudiantes de enfermería siente ansiedad en la escuela. No importa si tu nivel de estrés era lo suficientemente alto para requerir intervención farmacéutica o no, te alegrará dejar atrás el NCLEX. Tu nuevo trabajo tendrá sus propias preocupaciones y desafíos. Pero, con un poco de suerte, el hecho de haber llegado tan lejos te dará el coraje y la seguridad suficientes para tener éxito.