8 Cosas Que Aprendí Siendo Hija De Una Enfermera

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Nota del editor: Loren Lankford, colaboradora de Scrubs, Es la autora siguiente publicación.

Mi madre, Cathy, es una sobreviviente de cáncer y una enfermera registrada desde hace casi 35 años. Y como te dirá el hijo de cualquier enfermera, crecer teniendo a una enfermera como madre es tanto una bendición como una maldición… ¡pero sobre todo una bendición!

Hoy, vivo a tres zonas horarias de mi madre trabajadora. No llegamos a vernos mucho (dos veces al año, si tenemos suerte), pero tengo la suerte de haber absorbido algo de su gran sabiduría durante mi infancia y de sentirme mejor equipada que muchos de mis amigos para enfrentar las pequeñas emergencias médicas de la vida.

Cuando era pequeña, mi madre compartía el horario de clases de 7 AM a 3 PM de mi escuela, así que tuve que pasar mucho tiempo con ella y escuchar sus historias. También pasé mucho tiempo en el hospital donde ella trabajaba, visitándola para almorzar y pasando el rato con sus colegas enfermeras, muchas de las cuales todavía considero familiares ¡No podría verlas de otra manera! Las enfermeras son amorosas y leales de una formaparticular.

Aprendí mucho al ser hija de una enfermera, y hoy, compartiré ocho de mis lecciones favoritas.

 

  1. Bebo una tonelada de agua.De verdad, TONELADAS. Este número aumenta si me siento ansiosa o hambrienta. Cuando tengo dolor de cabeza, siempre bebo un vaso lleno de agua y espero 30 minutos antes de tomar Advil. Aprendí de mi madre que muchas de las pequeñas dolencias de tu cuerpo pueden simplemente indicar deshidratación.
  2. Duermo lo suficiente (al menos siete horas cada noche) y como frecuentemente–generalmente cada tres horas. Probablemente estés pensando: “¿Cómo fue que una enfermerate enseñó esto? ¡¿Ellas nunca pueden alimentarse de esta forma?!” Bueno, exactamente. Algunas veces aprendes del ejemplo, y algunas veces aprendes cómo no hacer algo con el ejemplo. Tengo la suerte de tener un trabajo y un estilo de vida que me permite este horario, y lo aprovecho al máximo.
  3. Cuando tengo un resfriado, descanso durante unos días y luego me obligo a salir de la cama. Si bien conozco la importancia de tomar suficientes líquidos, descansar y dormir cuando se está enfermo, también sé que salir de la casa y dar un paseo al sol pueden ayudarte a sentirse un poco mejor. Mi madre rara vez podía tomarse días de enfermedad o descanso, incluso cuando no se sentía bien. No estoy apoyandoel no permitirme nunca dos segundos de paz, pero me vi contagiada por la energía y la pasión de mi madre por la vida.
  4. Muy pocas cosas me sacan de quicio. Todo el mundo va al baño, ¿verdad? Lo siento. Hablé con mi madre acerca de todo cuando estaba creciendo, y aún lo hago. Evitaré compartir los detalles incómodos, pero digamos que no siento vergüenza cuando se trata de hablar con mis amigos sobre las dolencias que estén teniendo. Llamo a mi madre para hablar sobre cualquier preocupación que tenga y he confiado toda mi vida en ella cuando se trata detemas médicos. No temas hablar con alguien, especialmente con tu madre, sobre lo que está pasando con tu cuerpo,siempre es un problema sin importar tu edad, pero cuando era más joven fue especialmente asombroso. Ella me salvó de momentos incómodos y visitas al médico.
  5. Cómo manejar situaciones de crisis. He estado en la sala de emergencias varias veces y he acompañado amigos un par de veces cuando tenían que ir. Algunos incidentes fueron leves y otros fueron terriblemente críticos. De cualquier forma,mantengo una expresión imperturbable y soy capaz de conservar la calma y hacer lo que es necesario. Conozco los mejores hospitales de mi área y cómo llegar a ellos, y puedo decirles el precio aproximado de cada cosa, especialmente si estáspagándolo de tu bolsillo. También sé que cada vez que estoy en un hospital, es la enfermera (no el médico) con quien más quiero hablar. Lo entiendo, hay una espera de tres horas en la sala de emergencias cualquier día de la semana. Esperaré sin quejarme.
  6. Si te encanta lo que haces, no necesitas ganar un millón de dólares (aunque estoy segura de que sería bueno). Mi madre vive en West Virginia, el peor estado de E.U.A.en cuanto a los salarios de las enfermeras. A pesar de que ha sido enfermera durante más de tres décadas, ahora gana la misma cantidad de dinero que algunos de mis amigos cuando empezaron a cumplir 30. Pero, sinceramente, rara vez piensa en eso. Ella ama lo que hace, es necesitada donde vive (y trabaja) y no querría hacer otra cosa con su vida. Como escritora hebatallado en varios puntos en mi propia carrera, es una pasión que puedo entender y apreciar.
  7. La risa es la mejor medicina. Tal vez suena cursi, pero es cierto. Como todos saben, las enfermeras tienen un gran sentido del humor. Parece que heredé el sentido del humor inteligente y extraño de mi madre y siempre aprecio un poco de frivolidad en mis días. ¿Otracosa que me gusta? Sus reacciones a las cosas siempre son increíbles. Nunca olvidaré cuando vio mi brazo completamente tatuado por primera vez. ¿Estaba enojada porque su hija se cubrió el brazo con tatuajes? ¡No! Ella solo sostuvo mi brazo cerca de su rostro, bastante preocupada de que una enfermera algún día tuviera problemas para encontrar una vena que pincharme. ¿ESO es lo que te preocupa? ¡Oh mamá! Te amo.
  8. La vida es corta. Claro, muchos de los pacientes de mi madre eran mayores o no se habían cuidado mucho. Pero muchos otros eran jóvenes, sanos y simplemente desafortunados. Fueron esas historias las que me inspiraron a aprovechar mi vida y aprovechar al máximo mis sueños. En lugar de crear una lista de deseos en mi mente y posponerla para siempre, anoto las cosas de mi lista de vida cada año. Sé que aunque me encanta vivir una vida sana y proactiva, no se garantiza nada ni a mí ni a los que amo. Visito a mis amigos y familiares en todo el mundo al menos una vez al año y los abrazo muchísimo. Si y cuando termine como paciente de una enfermera como mi madre, quiero poder decir que realmente viví y amé mi vida.

¡Llamando a todas las hijas e hijos de las enfermeras! Cuenten sus propias experiencias sobre ser hijo de una enfermera en los comentarios abajo. Y madres enfermeras, asegúrense de contarnos todas sus anécdotas divertidas y tiernas acerca de llevar su trabajo a casa con sus hijos.