De la muerte segura a la celebración de la vida: La milagrosa recuperación de un paciente

A fines de abril, Tito Velásquez, de 33 años, fue llevado al hospital por su hermano luego de quejarse de síntomas similares a los de la gripe y falta de aire. Resultó ser uno de los casos más graves del virus que el hospital había visto nunca, y los proveedores no se mostraron optimistas cuando lo conocieron.

De hecho, parecía más cercano a la muerte que a la vida cuando llegó por primera vez al Long Island Jewish Valley Stream Hospital. El Dr. Jason Yan, un médico de urgencias en la instalación, recuerda: “No podía responder a ningún estímulo. Ni siquiera podía mirar hacia un lado. Sus ojos estaban fijos en la misma posición”.

Ese fue el comienzo de un largo y arduo camino. Descubre por qué está recibiendo tanta atención por su improbable recuperación.

Un diagnóstico sombrío

Las cosas no pintaban bien para Velásquez cuando fue admitido por primera vez en el hospital. Según los proveedores disponibles, tenía un nivel de oxígeno en sangre de solo 11, basado en una calificación saludable de 100. Una calificación por debajo de 60 generalmente resulta en una sentencia de muerte.

En ese momento, estaba parcialmente paralizado debido a un derrame cerebral y también sufría un coágulo de sangre en el pulmón. El Dr. Yan y su equipo trataron inmediatamente al joven paciente con un anticoagulante; sin embargo, sus pulmones seguían fallando, por lo que lo trasladaron a un ventilador.

A medida que su estado se deterioró, el hospital trajo a un equipo de especialistas del Hospital de la Universidad de North Shore. Lo conectaron a una máquina ECMO y continuaron monitoreando sus signos vitales. A medida que aumentaba su nivel de oxígeno en sangre y se estabilizaba su condición, lo enviaron a otro centro médico.

Una vez más, el equipo que respondió fue menos que optimista. Como recuerda la Dra. Mangala Narasimhan, “Ninguno de nosotros pensó que lo lograría”. En ese momento, era básicamente “piel y huesos”, lo que les daba a los proveedores pocas esperanzas para el futuro.

Sus niveles de oxígeno en sangre seguían siendo peligrosamente bajos, la mitad de su cerebro estaba dañado debido al derrame cerebral y uno de sus pulmones había colapsado. Todos sus sistemas de órganos se habían visto comprometidos de alguna manera.

Pero la Dra. Narasimhan no se rindió. Saber que Velásquez era un paciente joven le dio a ella y a su equipo una esperanza muy necesaria. “Tenía 33 años y, a veces, un paciente joven puede sorprenderte”, recuerda.

Después de lidiar con infecciones en su tracto urinario, los médicos jugaron el juego de la espera, esperando que su condición finalmente mejorara.

Venciendo las dificultades

Cuando Velásquez finalmente movió uno de sus dedos unos días después, todo el departamento se emocionó.

Como describe la Dra. Narasimhan, “Todos estaban aclamando y aplaudiendo. Todos estaban tan devastados por lo que habían visto durante la pandemia. Y ahora aquí estamos, locos vitoreando porque movió su dedo meñique. Fue un símbolo de triunfo”.

El joven paciente finalmente salió del hospital en medio de una gran “fiesta de llanto” mientras todos los proveedores que lo habían atendido se despedían, aunque Velásquez no recordaba sus rostros, considerando que estaba en coma en ese momento.

Finalmente, fue trasladado al Centro Familiar de Rehabilitación Stern en Manhasset en Long Island para cinco semanas de fisioterapia. El lunes, el joven finalmente abandonó el centro de rehabilitación para irse a casa después de 111 días de andar de un centro a otro.

Como inmigrante de El Salvador, Velásquez ve su recuperación como una extensión de su fe. “Creo que es un milagro”, dijo Velásquez, “Estoy realmente agradecido con todos los médicos. Si no hicieran lo que hicieron, estaría muerto. ¿Para recuperarse por eso? Es un milagro”.

Su historia ha traído mucha esperanza y fe a quienes intentan recuperarse del virus. Velásquez puede haber sido un caso extremo, pero es un recordatorio de la gravedad de este virus. Si algunos de tus pacientes o tus seres queridos están empezando a perder la fe, recuerda que su condición podría cambiar en cualquier momento si tienen la voluntad de sobrevivir.