Una enfermera adopta a un hombre sin hogar para ayudarlo a obtener un nuevo corazón

Hasta hace poco, Jonathan Pinkard, de 27 años, estaba completamente solo, viviendo en un refugio para hombres sin hogar a las afueras de Atlanta, Estados Unidos. Pinkard necesitaba desesperadamente un trasplante de corazón, pero sin un sistema de apoyo de salud que pudieran cuidarlo después del procedimiento, Pinkard no calificaba para la lista de espera de trasplante de corazón. Trabajando como empleado de oficina en Warm Springs, GA, Pinkard tenía pocas opciones y ningún lugar al que pedir ayuda.

Solo cuatro meses después de enterarse de que necesitaba un nuevo corazón, terminó hospitalizado nuevamente. Había pasado por eso antes, pero esta vez fue asignado a la enfermera Lori Wood, una madre soltera de tres hijos que vive a las afueras de Atlanta. Cuando se enteró de la condición de Pinkard y de que él no era elegible para un trasplante de corazón, la enfermera tomó el asunto en sus propias manos.

A los dos días de conocer a Pinkard, ella sugirió lo inimaginable. Se ofreció a “adoptar” a Pinkard, para que él pudiera tener un nuevo corazón.

Un acto de bondad salva una vida

Adoptar a un completo desconocido puede parecer impensable para algunos, pero para Lori Wood, era la única alternativa. Wood tenía fama de dejar su vida personal en casa cuando trabajaba en el hospital, pero hizo una excepción con Pinkard. Se dio cuenta de que lo único que se interponía entre él y un nuevo corazón era el hecho de que no tenía un hogar propio o un sistema de apoyo médico. Como Wood le dijo al Washington Post, “puede ser muy frustrante si sabes que un paciente necesita algo y, por cualquier razón, no puede tenerlo”. Algo así te corroe.

Se sintió todavía más frustrada cuando se enteró de que Pinkard no estaba recibiendo exámenes médicos porque no era elegible para un trasplante de corazón. Con una habitación extra y mucho espacio, decidió darle la bienvenida a Pinkard a su familia. Cuando fue dado de alta del hospital, ella lo llevó a su casa para encontrarse con sus tres hijos en su granja en Hogansville, aproximadamente una hora al sur de Atlanta. Con solo un teléfono celular a su nombre, Pinkard se sorprendió al ver un acto de amabilidad tan fuera de lo común.

Desde que lo recibió en su hogar, Pinkard se ha convertido en otro miembro de la familia. Se ha referido a Wood como “mamá” desde el pasado enero. “Desde el día en que fui a casa con ella, se sintió como si fuera mi segunda madre”. El 1 de agosto de 2019, Pinkard se sometió a un trasplante de corazón que duró 7 horas y se espera que regrese a trabajar en un futuro cercano, pero nada de eso habría sido posible sin la enfermera Lori Wood.

Por ir más allá por sus pacientes, Wood fue recientemente honrada por Piedmont Healthcare. El presidente ejecutivo de Piedmont Newnan, Mike Robertson, comentó: “Lori le dio a Jonathan una nueva vida, un nuevo corazón y una nueva familia. Gracias a ella y a lo que ha hecho, nos sentimos motivados a ser mejores personas y mejores cuidadores”.

Salud y personas sin hogar

Desafortunadamente, la historia de Pinkard no es tan extraña. El gobierno federal estima que alrededor de 1.5 millones de personas experimentan la carencia de vivienda cada año en los Estados Unidos, pero otras estimaciones encuentran que hasta el doble de este número de personas realmente no tienen vivienda durante un año determinado. Hay demasiadas personas sin hogar que no reciben atención médica en ese país. De hecho, quienes son diagnosticados con una afección médica a largo plazo o una enfermedad crónica pueden llegar a perder su vivienda.

De acuerdo al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, quienes viven en refugios para gente sin hogar tienen más del doble de probabilidades de tener una discapacidad en comparación con la población en general. En una encuesta realizada una noche de 2017, el 20% de la población sin hogar demostró tener una enfermedad mental grave, el 16% tenía afecciones relacionadas con el abuso de sustancias y más de 10.000 personas tenían VIH/SIDA. La diabetes, las enfermedades cardíacas y el VIH/SIDA se encuentran en altas tasas entre la población sin hogar, siendo a veces de tres a seis veces más alta que la de la población general.

Las personas sin hogar a menudo sufren de acceso limitado a la atención médica. Muchos no tienen seguro de salud, lo que significa que recibir atención médica puede ser costoso. Sin una dirección estable, a las personas sin hogar se les puede negar la cobertura o los servicios de atención médica por completo. Realizar un procedimiento complejo en un paciente sin hogar puede parecer arriesgado si no tiene un lugar para recuperarse tras abandonar el centro de salud. Por ejemplo, un refugio para personas sin hogar no es un lugar apropiado para recuperarse de un trasplante de corazón. Las personas que viven en refugios para personas sin hogar suelen están expuestas a enfermedades transmisibles que pueden causar infecciones y otros problemas de salud graves. Tampoco hay un lugar seguro para almacenar suministros médicos en un refugio para personas sin hogar, lo que obliga a los proveedores de atención médica y administradores a rechazar a estos pacientes.

Sin embargo, la mayoría de las comunidades cuentan con líneas de apoyo para personas sin hogar que buscan atención médica. En el caso de los Estados Unidos, disponen de Health Care for the Homeless Clinics, una institución sin fines de lucro que brinda servicios básicos de salud a personas sin hogar, pero quienes requieran atención más avanzada tienden a enfrentar opciones limitadas. Las personas sin hogar mueren un promedio de 12 años antes que la población general de ese país.

La vivienda sostenible es a menudo la mejor solución al problema. El acceso a la vivienda mejora dramáticamente los resultados de salud. También proporciona un espacio seguro para que los pacientes se recuperen de enfermedades y procedimientos.

Si tienes la tarea de cuidar a un paciente sin hogar, dirígelo a un centro de vivienda sostenible y aliéntalo a refugiarse como una forma de mejorar su salud en general. A menudo, encontrar alojamiento es la única forma de que estos pacientes sean elegibles para procedimientos médicos avanzados como un trasplante de corazón. Corre la voz y alienta a tus pacientes a encontrar viviendas sostenibles en su comunidad local.